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Revista electrónica de la Sociedad de Etica en Medicina

"RÉCIPE" ( * )

(Un asunto para reflexionar)

                                   Dr. Alberto Woscoff  (**)

 

            Una mañana de Hospital fui invitado por el Director del establecimiento a conversar con él, en mi condición de Jefe de la División Dermatología.

            Me manifestó su preocupación a raíz de quejas recibidas por parte de un buen número de pacientes atendidos en los consultorios de nuestro servicio, a los cuales les había causado extrañeza --y desconfianza-- que algunos médicos los hubieran derivado expresamente a    determinadas farmacias de la ciudad, llevando fórmulas magistrales. Me mostró un conjunto de esas recetas, en las que se reproducían los ingredientes de preparados farmacéuticos existentes en plaza producidos por Laboratorios reconocidos.

            Debo decir que la situación me era conocida. Incluso había indicado a nuestros médicos que no insistieran con esta sospechosa práctica, excepto --claro está-- cuando un medicamento similar no estuviere en el comercio.

            En la entrevista que mantuve después con uno de los responsables de esta situación, le solicité que explicara por qué no había acatado nuestra expresa disposición prohibitiva y persistía cotidianamente en esa derivación hacia determinadas farmacias con exclusividad.

            Sus respuestas motivan una reflexión en lo que respecta a principios éticos.

            «En primer lugar --dijo-- las preparaciones que yo receto resultan más baratas que las que ofrece la industria farmacéutica empresarial. En segundo término yo no puedo arriesgar mi prestigio profesional remitiendo mis fórmulas a farmacias pequeñas, a veces atendidas por dependientes no idóneos, que carecen de conocimientos sobre el arte de la preparación farmacéutica.»

            Por   supuesto, nadie puede ser tan cándido ni inocente como para creer a pie juntillas que no haya, detrás de esta forma de proceder, intereses económicos condenables por la Ética e incluso por la Ley. Pero no sería serio afirmar nada sin una investigación muy a fondo.

            Lo que sí es posible cuestionar es la razonabilidad de los argumentos esgrimidos por el colega en cuestión, y por otra parte detenerse a analizar el contexto en que se mueve --con elevadísimas cifras financieras-- el mercado de medicamentos en nuestro país. Según lo que se desprende de manifestaciones de las autoridades sanitarias, aquí se comercializan unos 5000 productos para alrededor de 200 principios activos. Las empresas del ramo compiten con todo tipo de prebendas para los médicos recetadores. Esta práctica, tan difundida y en expansión, encarece notablemente el precio final.

            Además, muchas farmacias han dejado de ser el lugar de cumplimiento, en su propio laboratorio, con lo indicado en cada orden médica de "récipe", para transformarse en tiendas que además de medicamentos ofrecen variadas mercaderías, ajenas en absoluto a su función específica. Por añadidura, las más grandes cuentan con "representantes" que recorren los consultorios ofreciendo su vademecum especial y --esto con total desparpajo-- anuncian el porcentaje que recibirá como retribución el profesional derivante.

            Así planteado el escenario, creo que exponer actos conflictivos y problemáticos sin imaginar soluciones, equivale a gritar penas en el desierto.

            Referido al tema de las fórmulas magistrales, estimo que --con carácter de borrador y a los efectos de impulsar un intercambio de ideas superadoras-- podríamos proponer que los profesionales de la Medicina expliquen la situación a sus pacientes en cuanto a costo y a la presumible capacidad para preparar bien cada prescripción, brindándoles en cada caso una nómina de cuatro o cinco farmacias que --a juicio del médico-- estén capacitadas para elaborar su receta. También debería ser informado el paciente acerca de los productos afines ya preparados que existan en el mercado, para que sea suya la decisión final. No desconoceremos que quien tenga un "convenio" establecido con una farmacia, según se den las circunstancias, podrá pactar con cuatro, cinco o veinte. Sólo le será más difícil.

            Estas líneas tienen la intención de proponer que se abra  un debate para buscar alguna solución acorde con la tan manipulada y poco respetada Ética de la Medicina en la práctica diaria de estas épocas.

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(*)  Récipe  --del latín-- significa tómese (tales ingredientes de una receta). Es indicación para el farmacéutico.

(**) Jefe de la División Dermatología del Hospital Escuela Gral. San Martín, UBA.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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