INTRODUCCION A LOS CONCEPTOS BASICOS DE LA ETICA EN LAS CIENCIAS DE LA VIDA
Francisco M. Alvarinhas
Dado
que debemos abocarnos al estudio de la Bioética, el terreno de las normas de
procedimiento en el cual se desarrolla nuestra actividad en las ciencias de la
vida, consideramos que es imprescindible el conocimiento pormenorizado de la
evolución del pensamiento axiológico de las mismas a lo largo de la historia
del hombre. Este conocimiento debe ser pormenorizado, con la totalidad de los
elementos intelectuales de que disponemos. Debe abarcar tanto el conocimiento
de las ciencias de la vida en su amplitud epistemológica, como filosófica,
antropológica, cultural y social. Se hace imprescindible para su evaluación, el
conocimiento de la teoría de los valores en sus diversas vertientes, para que
con todo ello podamos esclarecer nuestra posición axiológica, frente a los
problemas que nos plantea esa misma ciencia que hemos creado y que con el
crecimiento vertiginoso de este último siglo, está casi fuera de nuestro
control valorativo, por sus logros materiales en la "situación" (1).
La ciencia de nuestro mundo occidental es el motor cultural que moldea y
acelera en forma creciente a nuestra sociedad en todos sus aspectos: sociales,
culturales y económicos. No escapan a su accionar las confrontaciones políticas
entre las diversas sociedades coetáneas y aun dentro de una misma sociedad,
aparentemente homogénea en sus estructuras. De todo ello se desprende la
problemática de los distintos enfoques filosóficos de la conducta humana en la
"situación" valorativa. Nuestra postura de estudiosos del tema del hombre
y su ética, va algo más allá de la que vienen sustentando los neopositivistas,
para quienes el objeto de estudio antropológico es el comportamiento observable
de los humanos y su historia es el decurso de ese comportamiento en el tiempo.
Pretendemos llegar al conocimiento del hombre y de su bioética, a través de la
antropología cultural y social del mismo como individuo y como integrante de
una sociedad, pero sin descuidar los aspectos formales y estructurales de los
temas a considerar dentro del marco que la ciencia actual impone. Recién
después de haber analizado los componentes materiales de un sistema,
aventuraremos ingresar en el terreno filosófico. Sin querer negar o desconocer
la importancia en la evolución de la ciencia, de las primeras culturas de la
sociedad humana, y el efecto fundacional de los criterios lógicos que rigieron
a su evolución desde sus tempranos comienzos, creemos que es en estos tres
últimos siglos y especialmente en lo que va del siglo XX, que se dan el momento
social y los medios tecnológicos con los cuales las ciencias fácticas, basadas
en los postulados de objetividad, comprobabilidad y validación, se han
constituido en el principal factor determinante de la evolución del pensamiento
filosófico de la ciencia y de nuestra sociedad actual, globalizada pero
multifacética en su pluralidad. "Siglo de la física" como se lo ha
denominado, que viene cabalgando sobre dos paradigmas científicos: relatividad
y física cuántica, con un futuro de unificación conceptual (2), es - al decir de
T. Kuhn (3) - el siglo de una verdadera revolución científica, determinada por
la transición de un paradigma (la mecánica clásica) a otro (relatividad y
mecánica cuántica) que no posee un carácter acumulativo sino que implica un
replanteo teórico global. La revolución de la física en la primera mitad del
siglo XX cambió la postura mental de los científicos, no solo de aquellos
dedicados a la física teórica, también de los científicos de todas las demás
disciplinas del saber. Química y biología fueron arrastradas inmediatamente en
la espiral de nuevos conocimientos, nuevos enfoques conceptuales y de ello
nuevos paradigmas. Con la biología molecular se abre un inundo nuevo, más
lógico y acorde con los conocimientos actualizados de las ciencias
fisicoquímicas. Procesos celulares que permanecían misteriosos y ocultos en las
sombras del vitalismo pasaron a ser transparentes mecanismos de membrana,
canales iónicos, transportadores, ligandos y neurotrasmisores. La nueva química
biológica determinó una nueva farmacología.
La patología en general cambio conceptualmente. Las leyes de la herencia
pasaron a ser complejas asociaciones moleculares. Misteriosas entidades como
los genes se revelaron como agrupaciones moleculares definibles, localizables y
manipulables por métodos enzimáticos. Superado el vitalismo abstracto y
teleológico y también superado el mecanicisino determinista, la biología se ha
vuelto a complejizar en una lógica estructuralista, documentable, comprobable y
verificable por metodologías cuantificadoras.
La
sociedad en general, en sus aspectos prácticos o aplicaciones materiales de las
técnicas, cambió y tomó una dimensión compatible con la inteligencia humana.
Además, en los modos y las formas en que la cultura científica se manifiesta,
se allanó a ver e interpretar los fenómenos corno procesos lógicos, definibles
y cuantificables. Todavía no nos hemos acostumbrado a convivir con la lógica
que la ciencia debería haber dejado ya impresa en la mente del hombre actual.
Se percibe una secreta y honda resistencia a aceptar el concepto de
"verdad y objetividad" que las nuevas fronteras de la ciencia han
logrado en esta segunda mitad del siglo XX. De ello, el conflicto persistente
entre los logros de la ciencia y sus repercusiones éticas en la sociedad. Una
íntima resistencia, un trasfondo conservador y temeroso al cambio conceptual,
aún en los niveles sociales y culturales más desarrollados, impide una ruptura
radical con las posturas tradicionales credenciales, animistas y
antropocéntricas que caracterizaron a la sociedad humana desde el comienzo de
las culturas. La antigua concepción sumeria de un universo regido por los
dioses todavía sobrevive, pasó a las religiones superiores, a la filosofía post
aristotélica, a la filosofía cartesiana y a las ciencias deterministas premodernas,
como el accionar de la naturaleza, la máquina maravillosa y perfecta ajustada a
leyes dictadas por Dios. Jacques Monod desde su posición de biólogo,
investigador destacado en biología molecular, deriva su pensamiento a una
interpretación filosófica que plantea la disyuntiva: por una parte, la
acumulación de conocimientos y su comprobación y veriticación experimenta], y
por la otra, la necesidad de compatibilizar el conjunto documental con la mente
humana, su necesidad de comprender el eterno diálogo de] hombre y la
naturaleza. "La antigua alianza se ha roto, el hombre sabe, por fin,
que está solo en la inmensidad indiferente del Universo, del que ha emergido
por azar". - Ve al hombre "como
un gitano que vaga por el Universo en el cual debe vivir y que lo sabe sordo a
su música, indiferente a sus sufrimientos y sus crímenes".(4) Pero también se pregunta: ¿quien define el
bien y el mal? Se nos hace imperioso
modificar el significante con que se originó el término "ética" ( de
la raíz griega: éthos : costumbre ) así como su acepción latina
"moral" ( moris:
costumbre ). No nos es posible quedarnos con la escueta identificación
inicial, la llamada moral natural "en cuanta impuesta por la naturaleza
humana a las variadas formas y modos de estar integrado en la
sociedad". La misma sociedad que
formó al hombre y la que a su vez, es modificada por el hombre con su continuo
accionar. La revolución conceptual y técnica en las ciencias biológicas,
acaecida en las últimas décadas del siglo XX, ha producido efectos todavía no
bien asimilados en la mentalidad de los intelectuales de todas las demás ramas
del saber. Ha ocasionado profundos cambios en el campo de la ética de sus
respectivas disciplinas, generando una nueva actividad valorativa a la que, por
extensión, se ha dado en llamar
"bioética epistemológica". ¿ Se puede pensar que esta
evolución conceptual se deriva necesariamente de la revolución científica de la
primera mitad del siglo? Es algo aventurado afirmarlo. Pero los hechos
resultantes de los avances técnicos logrados, que se deben a una nueva forma de
pensar conceptualmente las ciencias, no ya como compartimentos estancos, más
como una globalización intelectual, arrastran a múltiples sectores de la
sociedad, proyectándola sobre un nuevo horizonte intelectual todavía no
completamente conocido y concientizado. Un horizonte es sólo un límite
visual, nada nos dice qué hay más allá de él.(5) De allí, que la "cultura" que caracteriza a
nuestro siglo es la resultante de la ciencia y la tecnología que el hombre
moderno ha creado. Ella ha modificado tanto el vivir dentro de la sociedad,
como la valoración de ese vivir. ¿han cambiado los valores, o se han agregado
nuevos valores?. Las posibles respuestas a estas preguntas constituyen la
incógnita de la eticología del siglo XXI, dado que al abandonar la
"antigua alianza" inexorablemente nos obligamos a considerar la
inserción en la nueva alianza nacida al conjuro de la ciencia de este siglo XX.
La ciencia puede ser definida como un intento de comunicación con la
naturaleza, de establecer con ella un diálogo del que surgirán preguntas y
respuestas nuevas. Según lo definiera Alexander Koyré (6) es el diálogo
experimental la base y fundamento de la ciencia moderna. implica dos
dimensiones de la relación hombre-naturaleza : comprensión y
transformación.
Cómo
estableceremos ese diálogo en el tercer milenio es la incógnita total que se
plantea Noam Chomsky, (7) entre muchos otros pensadores de este fin de siglo,
convencidos y angustiados por la problemática que genera en la sociedad lo
desmesurado de las posibilidades de la tecnología y lo exiguo de la felicidad
de los hombres en las diversas sociedades de nuestro planeta en el momento
histórico que nos es dado vivir. En ningún otro momento de la historia de la
humanidad, ha sido la ciencia y sus logros el motivo y fuente de esperanza para
la solución de la angustia esencial del horrible en su sociedad,
El
eminente epistemólogo Ilya Prigogine partiendo de la física y las matemáticas
superiores ingresa en el terreno de la biología e inevitablemente en la
filosofía. Se expresa a través de su obra de científico y filósofo, de la
siguiente manera: "La ciencia forma parte del complejo cultural en el
que, en cada generación, el hombre trata de encontrar una forma de coherencia
intelectual. Y, a la inversa, dicha coherencia alimenta, en cada época la
interpretación de las teorías científicas, determina su repercusión, influye
sobre los conceptos que se forman los científicos acerca de los resultados de
su ciencia y de las vías sobre las cuales debe orientar su investigación" (8). Sobre estas bases es que la filosofía
moderna construye sus estructuras lógicas. "La filosofía no es
doctrina, sitio actividad. Una obra filosófica consiste esencialmente en
dilucidaciones." (9)
Ni
únicamente rama de la moral, ni exclusivamente disciplina de una actividad
profesional, la bioética es pluridisciplinaria. Más aún, del campo filosófico
epistemológico ha pasado a introducirse en la esencia de las ciencias de la
vida y la sociedad toda en sus múltiples manifestaciones: médicas, jurídicas,
religiosas, sociales, económicas y políticas. Todo el saber y el hacer
biológico le competen, así como todo el entorno social queda incluido en sus
esferas de múltiples variables. Es como un hálito que todo lo impregna en
nuestro accionar, puesto que todo es vivir en sociedad, única forma de vivir
del hombre.
Decía
el antropólogo Ralph Linton (10) , profundizando estos conceptos: "Las
sociedades son grupos de individuos que viven y trabajan juntos y cuya existencia
cooperativa es posible gracias a las
adaptaciones mutuas en la conducta y actitudes de sus miembros. Los sistemas sociales abarcan las pautas
ideales mutuamente ajustadas de acuerdo con las cuales se han organizado las
actividades y la conducta de los miembros de una sociedad. Una sociedad es una
organización de individuos; un sistema social es una organización de
ideas. Representa un orden determinado
de estatus y funciones que existe aparte de sus individuos que ocupan y
expresan las funciones por medio de su conducta pública."
Por
su contenido y sus fines, la bioética es una rama de las ciencias de la vida,
de incuestionable contenido y trascendencia social. Representa una de las
formas básicas de estructuración de la sociedad. Como toda ciencia
multidisciplinaria, su estudio debe ser enfocado mediante el análisis
pormenorizado de las distintas ciencias que te son atinentes y constitutivas.
Es por ello que vemos a investigadores del pensamiento tomar posiciones
contrapuestas, tanto si parten de ramas distintas de las ciencias como si se
ubican en campos enfrentados del pensamiento filosófico,
Whitehead
(11) se expresaba en igual sentido: "La filosofía especulativa es un
esfuerzo por configurar un sistema coherente, lógico y necesario de ideas generales
mediante las cuales puedan interpretarse todos los elementos de nuestra
experiencia. Existe una interrelación
entre ciencia y filosofía. Las ciencias particulares ilustran aspectos
específicos de la naturaleza y de su posible realidad. Un sistema filosófico
deberá brindar una dilucidación de los hechos materiales que la ciencia
aportó".
Todos
los sistemas sociales basados en tradiciones consensuales, religiones
primitivas o evolucionadas, y la mayoría de los sistemas filosóficos, han
colocado la ética y los valores fuera del alcance determinante del hombre.
Tanto ética como valores, se le imponían, Su misma estructura social había
creado previamente el marco axiológico, luego se colocaba al hombre dentro del
cuadro. No obstante, no vivimos la brevedad de la existencia humana como una
conclusión sin respuesta, y ello es posible por que hemos inventado a lo largo
de toda la historia de nuestra sociedad los instrumentos mentales de las
ciencias, para establecer el diálogo, permanente e inquisitivo con la naturaleza.
No podríamos concebir el pensamiento como un monólogo solitario fuera del cual
sólo existe la nada. La historia de la ciencia es la incesante marcha del
hombre en la búsqueda de la verdad. Las posiciones aparentemente más
contrapuestas, tienen cabida dentro del territorio de la investigación en
bioética. No existen iguales valores para observadores distintos, ubicados en
territorios filosóficos contrapuestos, pero todos ellos son la expresión del
pensamiento del hombre a través de su historia. Según expresara J. Campbell (12) "La unidad de la raza humana,
no sólo en su historia biológica, sino también en la espiritual, que por
doquier se ha desarrollado a la manera de una única sinfonía de temas
anunciados, desarrollados, ampliados y retomados, deformados y reafirmados, que
hoy día, en un gran fortísimo con todas las secciones tocando al unísono,
avanza irresistiblemente hacia una especie de poderoso climax, del cual ha de
surgir el próximo gran movimiento".
Creemos
que las palabras de Poincaré resumen esta postura esperanzada. "Todo lo
que no es pensamiento es la nada, puesto que no podernos pensar más que el
pensamiento y todas las palabras de que disponemos para hablar de las cosas no
pueden expresar sitio pensamientos. Por tanto decir que existe algo además del
pensamiento es afirmación que carece de sentido. Y sin embargo, extraña
contradicción para los que creen en el tiempo, la historia geológica nos
demuestra que la vida es tan solo un corto episodio entre dos eternidades de
muerte. Y que ese episodio, el pensamiento, consciente no ha durado ni durará
más que un momento. El pensamiento no es más que un relámpago en medio de una
larga noche. Pero ese relámpago es todo." (13)
Bibliografía.
( 1) R. Frondizi. Qué son los
valores.
(2) S. Weinberg. (Premio
Nobel de Física) Le reve d'une théorie ultime.
( 3) Kuhn. La estructura de
las revoluciones científicas
(4) Jacques Monod, El azar y
la necesidad.
( 5 ) A. Koyré. Etudes
d'histoire de la penseé scientifique.
(6) A. Lincoln, Discursos.
(7).N.Chomsky, El miedo a la democracia.
(8 ) Prigogine I, Stengers Y,
Entre el tiempo y la eternidad.
(9) Wittgenstein, Tratado
filosófico.
(10 ). Linton R. Estudio del
hombre.
(1l)A.N.Whitehead. Proceso y
realidad
(12). J. Campbell. Las máscaras
de Dios. T. 4
(13) H. Poincaré.. Ultimos
pensamientos.